1)
Hay chicos estresados? Cuáles son las causas?
Los niños estresados son niños que están sobre exigidos, ya sea que esta
sobre exigencia sea real o imaginada, es decir, en muchos casos los
niños pueden sentir que la situación los “supera” y que no pueden
manejarla, ellos pueden tener la vivencia de que esa situación excede su
capacidad de respuesta, entonces aparece el estrés. Y las causas al
mismo son múltiples y variadas. En la actualidad, es muy común que los
niños tengan muchas actividades, obligaciones y responsabilidades además
de la escuela, generándoles esto mucha ansiedad y estrés.
Hay situaciones particulares que también causan mucho estrés como la
muerte de un ser querido, una mudanza, una prolongada enfermedad, cambio
de escuela, separación de los padres, etc. siendo estas situaciones que
tienen un alto monto emocional para los niños y si no son transmitidas,
habladas, trabajadas producen sentimientos angustiosos, temores,
ansiedad y estrés; y deben prestarse mucha atención a ellas para evitar
problemas futuros.
2) Cómo reconocer que un chico está padeciendo estrés?
Los niños estresados pueden manifestar su estrés mediante la palabra o
mediante el cuerpo y consecuentemente con cambios conductuales.
Dependiendo de la edad y el contexto familiar, los niños pueden
manifestar su nivel de estrés mediante la comunicación, es decir,
diciéndolo con palabras, manifestando cansancio, agotamiento,
exigencias, contando sus sentimientos y emociones. Pero como esto no
sucede siempre sino que en general los niños no hablan sino a través del
cuerpo, hay que estar atentos a algunas de las siguientes señales que
los niños no manifiestan a través de la palabra:
· Insomnio.
· Cansancio, fatiga.
· Cambios de humor, acompañados de ansiedad, angustia, enojo.
· Llanto infundado.
· Inapetencia o voracidad con los alimentos.
· Fiebres.
· Desmotivación.
· Problemas escolares, tanto conductuales como de aprendizaje.
Todas estas señales –que no
necesariamente aparecen todas juntas- dan cuenta que al niño le sucede
algo, y es importante poder detectarlas a tiempo, hablar con el niño
sobre lo que le ocurre y siente, y buscar rápidamente una solución a su
estado.
3) Qué hacer para
ayudarlo?
Es importante poder escuchar lo que los niños pueden decir, ya sea
mediante el lenguaje y la palabra o a través del cuerpo, esto es, poder
decodificar las señales que el niño da mediante la somatización o
cambios en su conducta. Cuando los padres logran darse cuenta que algo
está sucediendo y que el niño se encuentra atravesando una situación de
estrés, es necesario hacer modificaciones para que esta tensión
disminuya lo antes posible.
Buscar el modo de contener al niño, que encuentre una rápida solución a
este problema, teniendo en cuenta que si bien el estrés puede ser
causado por varios motivos, esta sensación de estrés se extiende a los
otros ámbitos de la vida del niño, entonces los padres o adultos que
cumplan la función, deben actuar inmediatamente, indagando primero lo
que ocurre y tratar de revertir la situación con acciones rápidas. Por
ejemplo, si el niño está estresado por las variadas y múltiples
actividades que tiene extraescolarmente, y se siente sobreexigido,
detenerse a preguntarle cuáles le interesa más que otras, para poder
hacer sólo las que quiere y desea, buscar espacios de esparcimiento y
juego sin que éstos impliquen obligaciones y responsabilidades extras
para el niño.
4) Consejos para padres.
Estar muy cerca de los niños.
Recordar que los niños son seres indefensos que necesitan de los adultos
para desarrollarse.
Intentar satisfacer las necesidades básicas de los niños.
Brindar a los niños mucho amor, contención y habilitarlos en sus
sentimientos y emociones.
Acompañar y guiar el crecimiento de los niños.
Entablar un vínculo afectivo saludable.
Transmitir confianza y seguridad a los niños.
Interesarse por las preocupaciones y
Evitar sobrecargar a los niños con actividades.
Estimularlos sin sobreexigirlos.
Evitar juzgar sin preguntar antes lo que ocurre.
Tener en cuenta que el juego es un buen medio de comunicación y
aprendizaje.
Recordar que la buena comunicación con nuestros hijos es la base de toda
buena crianza y desarrollo personal, que puede evitar muchas situaciones
dolorosas.
Lic. Rosina Duarte
Psicóloga Infanto-Juvenil.UBA
Coordinadora del Primer Programa Argentino de Formación en Primera
Infancia y Crianza
http://primerainfanciaycrianza.blogspot.com